“Trato y no puedo, no puedo, no puedo, mi cabeza está estallando, mil imágenes giran, muchas sensaciones y no puedo controlarme, no lo soporto. ¡Basta!”
De un segundo para el otro Tomás desvía su atención a la radio para atender sus severos problemas, algo que lo lleva a tomar el doble de medicación. Comienza a girar en sí en medio de la habitación, se tambalea y espera que la pasta surta efecto. No sabe cómo hacer para tratar de apaciguar su malestar. Se recuesta en el piso, su sudor eran lagrimas que brotaban por todo su cuerpo. De repente su pensamiento da un giro de ciento ochenta grados y recuerda a un cronista deportivo de una radio que escuchaba frecuentemente (La Red). Había manifestado que el conductor de carrera “Marquitos Di Palma” antes de emprender sus grandiosas carreras se masturbaba para relajarse. Tomás, tras breve lapsus, se bajo la bragueta y cuan bucéfalo en celo comenzó a agitar su delicado pene a mil revoluciones por segundo. Su boca entreabierta daba paso al oxigeno que exhalaba, era un torbellino en su máximo esplendor, coloco su otra mano entre su próstata para entrar mas en climax. Franeleaba sus bolas peludas, en pocos segundos un leitazo logro salpicar el retrato de sus padres en su aniversario de casados. Comenzó a sonreír como si fuera una quinceañera, jamás imaginaria tal satisfacción que seguiría con una sensación de relajo frente a tan vil envergadura flagelante.
Su corazón con el correr de los segundos iba desacelerándose, abrió los ojos y vio todo nublado a su alrededor pero con la sensación de haber logrado su cometido. De vuelta en sí, fija su mira en el reloj, faltaban veinte minutos para tener la tan esperada charla con su psiquiatra. Baja por las escaleras, mira a Wenceslao con cara de viejos amigos, y al ver que el viejo le devolvía su gesto con una sonrisa, giro su brazo y lo empezó a agitar haciéndole saber lo que acababa de hacer hace un instante. Salió disparado al doc.
En su trayecto por la avenida Paseo Colón, comenzaba a sentir como que la gente lo miraba, cosa que le provoca persecución instantánea. La paja que se había hecho hace un instante no resulto tan exitosa como él creía ante tantas miradas ajenas.
“Algo está pasando acá, será mejor que comience a correr. No, mejor no, a ver si me cruzo con un policía y piensa que estoy escapando de un robo y me terminan siguiendo, comienzan a hacer preguntas hacia mi persona. Será mejor que comience a agilizar mi paso con el fin de pasar desapercibido ante esta mierda de gente que me rodea, no…mejor voy a tomar un taxi a ver si caminando por la vereda el conductor de un colectivo pierde el control y paso a ser historia”
Tomás cierra por un segundo los ojos, respira fuerte y le hace guiños a un taxi.
Tomás: Avenida Montes de Oca y Olavarría, por favor.
Conductor: Cómo no, señor.
Tomás nota que los vidrios del taxi estaban polarizados.
“Estoy metido en una capsula acá y nadie puede verme, a ver si este tipo me quiere llevar a un descampado y me intenta matar”
Dos cuadras había recorrido el taxi cuando la voz de Tomás pide que se detenga, que prefiere bajarse, que vuelve a su casa. Enciende su celular y se comunica con su psiquiatra vía mensaje de texto.
“Dra. Hoy no voy a poder ir me surgió un imprevisto, espero verla la próxima semana.”
Enciende su minicomponente al máximo, pone un cd de Metallica “and justice for all…” se recuesta esperando un nuevo día y se duerme…
Escrito por: Emiliano
Escrito por: Emiliano
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