domingo, 23 de octubre de 2011

(16) Concilio

1839 se transformó en un año crucial en la vida de Juana Manso. Los hechos ocurridos forjaron el andar terrenal de quien es considerada por muchos la primera militante feminista argentina.
A sus 20 años debía abandonar su Buenos Aires para escapar de la persecución del gobierno de Juan Manuel de Rosas.  Su delito era colaborar desde lo educacional con el gobierno Unitario de Bernardino Rivadavia, un buen amigo de su padre José. Los años que siguieron fueron más de lo mismo, pero así y todo, su lucha continuó. Fundó periódicos, escuelas y escribió el primer compendio sobre la historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Todo en función de cubrir las necesidades de los niños y emancipar a la mujer.
Cuando faltaban poco más de media hora para la medianoche, un reluciente auto alemán estacionaba al 100 de la calle que lleva su nombre.  En el asiento trasero, el funcionario público repasaba sus ideas. La reunión era simple, no debería costarle más que tres o cuatro favores y todo estaría solucionado. Al menos por el momento.

-¿No podíamos juntarnos el lunes, por lo menos?- preguntó una de las nueves personas presentes en aquel fastuoso salón de usos múltiples.
-No te va a hacer nada mal laburar alguna vez en tu vida.- contestó duramente la Presidenta de la Nación.
-Bueno, muchachos,  esto es muy simple. Hace un mes venimos viendo cosas raras en San Telmo y la idea es que no se metan. Es decir, cualquier cosa que escuchen o les vengan a contar la ignoran. No queremos ni siquiera que entren en el barrio.- El alcalde de la ciudad hablaba con tranquilidad y firmeza.
-¿Qué pasa?- arremetió quien se ubicaba justo frente a la mandataria.
-No estamos seguros, suponemos que alguna protesta pero, realmente, no imaginamos por qué.  Lo que más nos llama la atención es que es en todo el barrio. No es común.- confesó el jefe de gobierno.
-Já já, o sea que nosotros acatamos sin hacer preguntas. Dejensé de joder, es viernes a la noche, todos teníamos mejores cosas que hacer.  Hagámosla corta, a nosotros nos chupa un huevo qué carajo pasa en el barrio, digan qué ofrecen.
-Un millón, pesos. Lo reparten entre todos los medios.  Si en un mes no averiguamos qué pasa nos juntamos de nuevo y arreglamos otra cosa.- La voz de alcalde dejaba de ser firme.
- Ni en pedo, mínimo diez palos y las licitaciones que hablamos el año pasado. - el anciano trajeado dobló la apuesta.  
-Mirá, pelotudo, yo no estoy acá para hacer un negociado con ustedes.  Tengo mil formas de borrarlos de a uno y lo saben.- la jefa de estado los miró fijo, uno a uno.
-Listo, vamos muchachos.- soltó el más robusto de los siete.
-Paren, viejo. No se pongan en boludos. No les vamos a regalar todo por algo que puede ser una pelotudez. Les damos diez y lo otro lo charlamos, en todo caso, el mes que viene.- el jefe de la ciudad necesitaba el arreglo.
-Cinco palos verdes, entonces.
-No están viendo toda la película, esto es un intercambio de favores sobre algo que no sabemos.  Saben bien que entre los dos los bajamos en dos días. No sean giles, agarren los diez pesos y charlamos en febrero.-  esta vez, el hombre sonó convincente.
- ¿Y los medios chicos?

La primera hora del sábado se inauguró con cerca de veinte autos abandonando el edificio de Juana Manso al 100. Luego de pocos metros tomaron por Mariquita Sánchez de Thompson famosa por haber interpretado por primera vez el Himno Nacional Argentino el 14 de mayo de 1813.



Escrito por: Matías

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